Blog de Noticias de CDF

Hay varios detalles que nos revelarán que las escobillas limpiaparabrisas ya han dejado de ejercer correctamente su cometido. El primero es que no limpien correctamente el rastro de agua sino que dejen una fina película de agua que impide la visibilidad. Normalmente esto significa que en ese punto no hace un correcto contacto con el cristal.

El calor y los agentes externos atacan las propiedades elásticas del caucho, igual que a los neumáticos. Con el tiempo, se suelen cristalizar o resquebrajar y entonces, empezarán a dejar rayas de agua sobre el cristal, muy incómodas si coinciden a la altura de la mirada.

El tercer signo que nos puede indicar que la escobilla está para cambiar es que vibre o chirríe. En cualquiera de los dos, el limpiaparabrisas no ejercerá correctamente su trabajo. Además de lo estresante que es conducir un vehículo con este ruido constante y desagradable.

En el momento que detectemos cualquiera de estos síntomas, es hora de hacernos con un juego nuevo. Normalmente ambas escobillas se desgastan por igual así que no merece la pena cambiar una a no ser que hayamos tenido un problema puntual con ella.

Fuente: http://www.conduccionresponsable.com/

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